Si se Puede lograr

Todos los años intentamos ir unos días a alguno de los excelentes hoteles en Acapulco para pasar ya sea los puentes, verano, o cualquier ocasión válida para salir un poco de la CMX  y respirar un aire distinto, algo crucial para la salud teniendo en cuenta la calidad del aire en nuestros espacios habitacionales.

Cada año vamos mi esposa y yo con los miembros de mi familia sanguina que se encuentren disponibles en ese momento, que por lo general son todos, o casi todos, algo que lo hace más a menudo que no una experiencia muy amena.

Sin embargo, no todo era perfecto de ningún modo, ya que mi hermano mediano, llevaba arrastrando un problema de sobrepeso por algún tiempo que eventualmente se convirtió en un problema de obesidad, al grado que hubo un momento en el entre de todo, donde ya no se atrevía a quitarse la camisa al bajar a la alberca, aunque esto no le duro mucho, ya que eventualmente llego el momento en el que ya no le importaba nada, cuando verdaderamente parecía un obeso mayúsculo.

Mis padres  intentaron por mucho tiempo una gran cantidad de medidas para reducirle de peso, medidas llegando a ser desde nutriólogos hasta psiquiatras, inclusive en una ocasión le pusieron un globo en el estómago para reducir su hambre de manera importante.

Estas medidas fueron, cada una,  efectiva por cierto periodo de tiempo, hasta que de manera relativa cada una de estas perdía su efecto debido en gran medida a la poca o nula disciplina que  siempre ha tenido. Este problema, se pensaba que era debido a la baja autoestima debido al problema lo que hacía un círculo vicioso  difícil de romper.

La realidad de las cosas es que la respuesta y solución de este problema siempre estuvieron en su alcance y en él, lo que sucedía es que nunca quiso hacer nada, debido a que esperaba que le resolvieran la vida entera.

Todo esto llego a una gran fricción, cuando una noche mi hermano dejo de sentir su pierna izquierda lo que nos llevó a pensar que se trataba posiblemente de un coagulo obstruyendo el flujo sanguíneo en una de las arterias  o venas de la zona, una situación sumamente peligrosa ya que ese coagulo puede viajar directo hacia el corazón.

Lo que sucedió fue que debido al tremendo peso con el que cargaba su espalda, un nervio de la zona se apachurro causando esa reacción.

Desde entonces, mi hermano entro en una dieta rigurosa que ha llevado acabo por más de ocho meses, sin ayuda de doctores de ningún tipo, más que la ayuda propia y su voluntad.

Mi hermano en esto momento es un hombre delgado que puede perfectamente bien quitarse la camisa en lugares de playa. Si se puede.

El día que conquisté Canadá

Como uno de los más grandes conquistadores del mundo, así me sentí el día de mi viaje de graduación. Todo comenzó cuando los de mi clase y yo decidimos que la Riviera Maya era el destino perfecto para celebrar que habíamos terminado la universidad, uno de los momentos más importantes en la vida de todo estudiante, pues pasa de ser eso, estudiante, a un profesionista con responsabilidades y en el que el pero de sus problemas no será reprobar, sino ser despedido.

Una de las noches que pasamos allá fuimos a un antro, el cual estaba lleno de mujeres extranjeras muy guapas. Había de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Cuba y Venezuela. Parecía el cielo con tanto angelito bailando en la pista. Pero yo sabía que estaban fuera de mi liga, pues no soy el más guapo y menos el más ligador, por lo que conquistar a alguien sería un milagro. Pero bien dicen que los milagros existen. Mientras tomaba unas cervezas vi al fondo del lugar a una jovencita blanca y de cabello negro, sola y su alma. Era la señal para que me acercara, así que lo hice. Era Canadiense. Comenzamos a hablar, yo en un inglés mexicanizado y ella en un inglés muy francés.

Reímos, bailamos y bebimos hasta que me armé de valor y la besé, ella respondió y nos fundimos en un apasionante beso que se hizo extremo debido a las altas temperaturas del lugar, y me refiero a la playa y al antro; además del calor que ella me producía por su belleza y gran cuerpo. Al final nos despedimos, ella me dio su número de celular y yo me fui a mi cuarto, con la cabeza en alto porque había conquistado un país desconocido, haciendo gala de unas técnicas que ni siquiera yo sabía que tenía. Todo fue cuestión de atreverme y pensar que lo peor que podría pasar es que me cacheteara por robarle un beso, pero eran vacaciones y es muy difícil que eso pase.